Igual que ocurre con el personal shopper inmobiliario, figura sobre la que hablamos en alguno de nuestros artículos anteriores, hay algunos términos y profesionales que provienen del mercado inmobiliario anglosajón y que, en cierto modo, hemos adaptado a nuestro entorno.

Y, al igual que con el personal shopper inmobiliario, esta figura produce cierto desasosiego y opiniones contradictorias dentro del sector.

Hay que tener muy en cuenta que, en Estados Unidos, donde es muy habitual esta figura, el funcionamiento del sector inmobiliario es completamente diferente al funcionamiento del sector en España. Al tener un sistema económico y una legislación en materia laboral, fiscal e inmobiliaria diferente, si alguien quiere convertirse en bróker inmobiliario, y además tener una plantilla de agentes inmobiliarios a su cargo, tiene que haber ejercido previamente durante un plazo de entre 3 y 5 años como tal.

Estos profesionales se rodean generalmente de agentes inmobiliarios cuyo trabajo consiste en la captación de propiedades y de clientes que quieran comprar para que sea el bróker inmobiliario el que haga todas las gestiones necesarias para llevar adelante la operación inmobiliaria.

En el caso de los agentes inmobiliarios, para poder ejercer como tal, deben obtener una licencia específica para la cual deben presentarse a un examen, pero deben hacerlo con el aval de un broker inmobiliario, que será con quien le “supervise” y trabaje con él una vez obtenida su licencia y será él quien les pague su porcentaje una vez finalizada con éxito cada operación ya que un agente inmobiliario no tiene permitido cobrar directamente de un cliente

Pero ¿qué es un bróker inmobiliario? Pues se trata de aquella persona que, de manera profesional, se encarga de ayudar a los clientes que contratan sus servicios en relación a inversiones inmobiliarias que puedan aportarles, o buscando, una alta rentabilidad.

En realidad, lo que el bróker inmobiliario hace es dirigir las operaciones inmobiliarias de compra, venta o alquiler de un inmueble, una vez que la parte del trabajo del agente inmobiliario ha terminado, y gestiona todo lo que tiene que ver con la transacción, tanto en la parte económica como legal, supervisa el trabajo de otros profesionales que intervienen en la operación, como los tasadores, y además se encarga de mediar tanto con compradores como con vendedores.

Por lo tanto, un buen profesional que quiera trabajar como bróker inmobiliario deberá tener, por ejemplo, amplios conocimientos de gestión y marketing inmobiliario, gestión de arrendamientos, redacción de contratos y conocer qué tipologías existen y cuál es la más adecuada para cada operación, qué obligaciones y qué derechos tienen tanto comprador como vendedor, derecho inmobiliario, leyes de Propiedad Horizontal, cuál es el funcionamiento del Registro de la Propiedad, los requisitos que piden los bancos a la hora de que el cliente solicite una hipoteca o conocimientos acerca de tasaciones, valoraciones inmobiliarias o certificados de tasación.

Puede que en España el sector inmobiliario funcione de manera diferente y la figura del bróker inmobiliario todavía nos parezca un poco rara y se asimile a redes inmobiliarias internacionales que han importado este modelo, con determinadas particularidades, pero, realmente, si lo analizamos bien, el trabajo que realiza no es diferente a cómo desarrolla sus funciones el gerente de una agencia inmobiliaria que tiene a diferentes agentes a su cargo.

Quizá una de las diferencias más notables es que, en España, aparte de no ser necesario un exámen, un agente inmobiliario tradicional trabaja tanto en operaciones de compra como de venta, indistintamente, mientras que los agentes que trabajan con un bróker se especializan en comprador o en vendedor, lo que, de cara al cliente, hace que tengan un valor extra.

En el caso de un agente inmobiliario, deberá tener amplios conocimientos sobre el mercado inmobiliario, gestión y márketing y atención al cliente ya que, entre sus funciones se encuentran la prospección y análisis del mercado, la captación de inmuebles, la valoración y la negociación del precio de venta, así como el análisis del comprador, la preparación del reportaje fotográfico y la publicitación del inmueble en las plataformas inmobiliarias, la gestión de las visitas, la tramitación del certificado energético, la verificación y cierre de toda la documentación necesaria tanto para la venta como para la liquidación de los impuestos pertinentes, la redacción de los contratos según el modelo de operación o el asesoramiento financiero.

Y, para finalizar, aunque desarrollaremos esta figura profesional en otro artículo, si hablamos de brokers, también tenemos que referirnos a la figura del bróker hipotecario o Intermediario de Crédito Inmobiliario, que, en España, se ocupa de alguna de las funciones que el bróker inmobiliario realizaría en Estados Unidos, ya que se encarga de ser intermediarios entre cliente y entidad bancaria para obtener un crédito en relación con un inmueble, buscando aquellos préstamos hipotecarios que se ajusten a las necesidades del cliente. Suelen cobrar unos honorarios por su trabajo, entre un 1% y un 5% dependiendo del porcentaje de financiación que se necesite solicitar, y solo si se produce la firma del préstamo porque puede que cobren al cliente o directamente del banco.