Hace un tiempo, en algún artículo de nuestro blog, ya hemos hablado acerca de los cambios que se han generado en los tipos de viviendas que, actualmente, son objetivo de compra tras el paso del Covid 19 por nuestras vidas.

Ahora es el Banco de España el que ha reflejado en un informe estos cambios que se han producido en 2020.

Es cierto que el mercado inmobiliario fue uno de los más afectados por la pandemia debido a que los procesos de compra y venta en marcha casi se paralizaron, pero, poco a poco, ya vamos viendo como el engranaje se ha vuelto a poner en marcha y los ritmos de compraventa pre pandemia se van normalizando, aunque con ligeros cambios.

Según el informe del Banco de España, la pandemia “irrumpió en un momento en el que el ciclo inmobiliario se encontraba en una fase de madurez. La actividad descendió bruscamente en los primeros meses de la crisis sanitaria, afectada por las restricciones adoptadas. Desde entonces se va recuperando muy lentamente y sigue muy influida por los desarrollos epidemiológicos y su impacto en las perspectivas económicas de los agentes”. Es decir, que la epidemia ocurrió en un momento de cierta estabilidad en el sector inmobiliario que hizo que la actividad descendiese, incluso hasta paralizarse, pero que va recuperándose siempre mirando a la evolución de la situación sanitaria, pero también dependiendo de los factores socioeconómicos que afectan a los compradores y vendedores.

En este informe también se marca que ha habido un cambio significativo, y reseñable, en tres factores en la búsqueda de vivienda: se buscan viviendas más grandes, ha habido un aumento de interés por la obra nueva y, respecto al alquiler, la subida de precios se ha frenado debido a la disminución de la demanda y el aumento de la oferta.

Ya hemos señalado anteriormente en nuestro blog a factores como el confinamiento sufrido o la llegada del teletrabajo, que aparece como necesidad pero que se ha establecido, en bastantes casos, como modo habitual de trabajo, como los responsables de que los objetivos del futuro comprados de vivienda cambien.

Actualmente la búsqueda de vivienda se centra en encontrar espacios más grandes o, al menos, una vivienda con jardín o terraza, lo que eleva el porcentaje de búsqueda de viviendas unifamiliares e incrementa la superficie media que se está buscando actualmente, respecto a años anteriores.

Aparece como importante tener una comunicación con espacios abiertos y disponer de mayor cantidad de estancias donde poder ubicar una oficina en un espacio independiente, se buscan habitaciones y cocinas más amplias, funcionales y con mayor capacidad de almacenaje. La búsqueda de pisos disminuye mientras que la de chalets o casas con espacios exteriores y mayor cantidad de metros cuadrados aumenta.

Este interés por amplios espacios interiores y exteriores, a precios más baratos, hace que la búsqueda se oriente a extrarradios y poblaciones no urbanas haciendo bajar significativamente al centro urbano como zona de referencia, de hecho, el 80% de las capitales de provincia han notado un descenso en sus procesos de compraventa.

El aumento de interés y de cierre de operaciones dentro de la vivienda de obra nueva puede deberse a que los proyectos que se están realizando puede que se adapten mejor a las nuevas necesidades, pero también es debido a que cuando el mercado se paralizó y se paralizaron las transacciones de compraventa, la obra nueva se recuperó más rápidamente ya que estas operaciones ya estaban en marcha y se retomaron al levantarse las restricciones. Lo que sí es cierto es que la venta de vivienda de nueva construcción está en su nivel más alto desde 2014.

Pero también han cambiado otros factores como el perfil de cliente comprador, que debido a las dificultades socioeconómicas que ha traído la pandemia por el deterioro del mercado laboral, se ha orientado hacia perfiles de mayor edad y unas condiciones socioeconómicas más elevadas lo que hace que, ahora más, los jóvenes queden desplazados del mercado inmobiliario.

También se ha notado un descenso, por primera vez desde 2018, en la inversión económica destinada a vivienda, tomando como referente la media europea, debido a la incertidumbre social generada por la pandemia acerca de la perspectiva económica y laboral.

Finalmente, uno de los posibles frenos para el aumento de operaciones de compra de viviendas también se centra en el cambio de condiciones de financiación ofrecidas por las entidades bancarias que, debido a esa disminución en las condiciones sociales y laborales, se blindan frente a posibles impagos de las cuotas de las hipotecas endureciendo las condiciones de acceso a prestamos hipotecario aun ofreciéndose a porcentajes de interés muy bajos.

En todo caso, es importante, debido al cambio en las condiciones de oferta como de demanda y financiación contar con algún profesional que pueda aconsejar y asesorar, desde la perspectiva de la experiencia, sobre qué hacer y cómo hacerlo en el proceso de compraventa de una vivienda.